Tomar y apreciar una cerveza perfectamente presentada y en su temperatura óptima no es un acto trivial; su cata es una experiencia que, si se pone atención, gratifica todos nuestros sentidos: Lo primero, el oído. El sonido del agua refrescando la copa, el susurro del grifo mientras se llena o, incluso, el fuerte siseo del […]">
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